La Selección Sub-19 femenina, con Laura Pérez, clasificadas para la final europea

Selección Española Femenina Sub19 | Foto: Uefa.com

GABINETE

Cuatro finales los últimos cuatro años, cinco en los últimos seis y con un juego convertido en referencia del fútbol femenino continental. Hoy más que nunca conviene resaltar que España tiene nombre de mujer.

Encadenar el póquer de finales frente a la hasta ahora invicta Holanda en Belfast ha tenido además toda la épica reservada a las grandes competiciones.

El Seleccionador recuperaba a Aitana Bonmatí una vez cumplida su sanción y a Noelia Ramos en portería restablecida de las dolencias que impidieron su concurso frente a Escocia.

Dos novedades en el once que precedían a un fuerte comienzo de las holandesas en busca de un gol tempranero que a punto estaba Quinty Sabajo de lograr con un cabezazo que sacaba astillas del larguero español.

Eran momentos de zozobra de los que rápidamente se reponía la Selección con una Damaris Egurrola erigida en el faro del centro del campo y Paula Fernández generando peligro desde el costado izquierdo.

El balón era monopolizado poco a poco por España hasta lograr incluso un gol anulado a Lucía García por fuera de juego y un disparo de Aitana Bonmatí que repelía el travesaño holandés.

Las Sub-19 lideraban las estadísticas ofensivas al descanso y en la reanudación iban a encontrar el premio del gol gracias a la capacidad anotadora de Lucía García, cuya habilidad hacía bueno un balón filtrado entre líneas para encarar a la guardameta Kop y marcar por bajo.

Era el premio soñado, pero que el fútbol convertía en efímero porque prácticamente en la siguiente acción una pelota perdida en zona de centrales era aprovechada por las oranje para restablecer las tablas por medio de Victoria Pelova.

Tocaba remar de nuevo y reponerse del golpe anímico. Contra lo previsible, España salía reforzada del intercambio de golpes y comenzaba a tejer su triunfo sin prisa pero sin pausa.

Las llegadas se sucedían y en una de ellas Patricia Guijarro se inventaba un recorte hasta la línea de cal para poner un balón mortal de necesidad que Maite Oroz ejecutaba desde cerca.

Holanda se tambaleaba y hasta sus virtudes comenzaron a diluirse. Una de ellas -el juego aéreo- quedaba en entredicho en un saque de esquina en el que Patricia Guijarro se elevaba portentosa sobre la melé para hacer el tercero.

Parecía la estocada definitiva, pero nada más lejos de la realidad. Noelia Ramos sacaba una mano milagrosa, Smits reducía distancias y la remontada naranja moría en el larguero ya en tiempo de descuento cuando la tormenta asolaba Windsor Park.

Un prólogo que daba más épica incluso a la gesta. El domingo aguardan Alemania o Francia para coronar a toda una generación.


REDACCIÓN GP

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